Valencia, Ciudad Del Running

Los que me conocen un poco, saben de mi procedencia de la carrera a pie y que con lo que más disfruto es con la larga distancia.

Hice mi primera Media Maratón allá por el mes de mayo del 2001 y desde entonces, he realizado sobre la distancia oficial, en torno a medio centenar de ellas.

Cuando debutamos en esta distancia, todos queremos hacerlo bien, “sólo a terminar” decimos, pero dentro de cada uno de nosotros, llevamos un tiempo de referencia con el que nos queremos sentir doblemente satisfechos. A mí por lo menos me pasó, y además cumpliendo mis dos objetivos, finalizar y además en los tiempos que quería.

El día del debut normalmente tenemos infinidad de cosquilleos, nervios, dudas…, pero si has realizado un buen entrenamiento, al final las cosas generalmente salen bien.

El pasado día 24 de marzo, participé en mi última (por el momento) Media Maratón, en Valencia, que hicieron una prueba de carácter extraordinario, coincidiendo con el Campeonato del Mundo de Media Maratón.

El día de la prueba, iba a debutar en la distancia Virginia, mi hija, y como no podía ser de otra manera, me apunté para acompañarla en un día tan importante para ella y también para mí claro.

Aunque traté de disimularlo, tenía más nervios que en el día de mi debut, pues no es lo mismo fallar tú, que fallar a tu hija en su debut, pero a los pocos kilómetros ya sabía que lo íbamos a hacer fenomenal, llevaba buena cara, iba sonriendo, tenía buena zancada, en fin, que se nota que la cosa va bien, por lo que los nervios desaparecieron y me tocó disfrutar de la distancia, y en este caso además, de la compañía.

La verdad que correr por Valencia, se está convirtiendo en una gozada, había gente animando prácticamente a lo largo de todo el recorrido, pese a que en algunos tramos hacía bastante aire, sobre 30 km/h y nos llovió algo, aunque poca cosa.

El circuito está pensado para que cuando llegas a estar algo cansado, en torno a los kilómetros 16-17,  te hacen pasar por el centro urbano de la ciudad y para rematar, el último kilómetro, cuando llegas a la Ciudad de las Artes, y terminas sobre la pasarela de madera sobre el estanque, enmoquetada de azul, no te enteras, se hace sin querer.

Hacía mucho tiempo que no me emocionaba al terminar una Media Maratón, y el otro día, acompañando a Virginia, sobre la pasarela de madera, no podía hablar de la satisfacción que llevaba.

Cuando terminamos, y antes de salir de la zona de meta a buscar a la familia, nos tomamos un par de más que merecidas cervezas.

Probablemente, la próxima vuelva a ser en Valencia, en octubre, pero en esta ocasión ya no habrá los nervios del debut, sólo la satisfacción y la emoción de volver a entrar en la línea de meta junto a la nueva Medio Maratoniana de la familia.

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